Como disfrutar de la sexualidad en la menopausia


No existe ninguna razón para que la menopausia sea una época de declinación sexual. Aunque hayan menos estrógenos, pueden adoptarse medidas para mantener una sexualidad placentera. El cese de la menstruación, lejos de ser un elemento en contra, puede resultar un factor altamente favorable para tener un buen ejercicio de la sexualidad.

El hecho concreto de no preocuparse por un posible embarazo, aumenta en forma muy considerable, la sensación de una liberación sexual. De todas formas, mujeres que han tenido una vida sexual muy activa, cerca de los 50 años comienzan a sentir que su vagina ya no se humedece como antes cuando se excitan e incluso en ciertos casos les parece que el sexo se ha terminado para ellas.

Sequedad y deseo


Cuando el nivel de estrógenos es suficiente, el primer signo de la excitación es la lubricación de la vagina. Pero al llegar la menopausia y descender el nivel de estrógenos en la sangre, disminuye también la lubricación pero no la excitación. Además, en ciertos casos puede aparecer una menor sensibilidad en el clítoris que es el órgano más sensible de aparato genital de la mujer. Y si además, hay poca estimulación, los orgasmos comienzan a ser menos frecuentes e intensos que nunca. Es sabido que algunas mujeres no consideran que una buena lubricación sea fundamental para el placer de la penetración.

Incluso hasta llegan a no contrarrestar la sequedad vaginal e intentan una relación seca que resulta dolorosa y puede lastimar las paredes de la vagina, dando lugar a posibles infecciones. El dolor impide el placer y el miedo lleva a querer evitar un encuentro sexual que puede resultar doloroso, lo que hace que poco a poco se vaya esquivando el ejercicio de la sexualidad... Y así, por desconocimiento, o porque la disminución de la lubricación es paulatina, la mujer cree que eso le sucede porque ya no se excita más.

Por otra parte, como la sequedad de la vagina con frecuencia es acompañada de alguna dificultad en el compañero y, además, la rutina sexual elude el juego erótico o lo acorta, es común que la pareja suponga que ya no están en edad de tener sexo. En realidad, el deseo sexual no desaparece, lo que cambia son los ritmos y la intensidad de los contactos amorosos.

Muchas mujeres dicen que a partir de la menopausia su deseo continúa; otras en cambio dicen tener menos ganas de mantener relaciones. Y algunas, que nunca disfrutaron del sexo por motivos psicológicos o por conflictos de pareja utilizan la menopausia para interrumpirlas o “para salir de circulación”.

Molestias durante las relaciones


Sucede con frecuencia, y sobre todo en la en la menopausia, que la mujer experimente urgencia por orinar, incontinencia o ardor durante la micción. A causa de la caída de estrógenos, la vejiga, la uretra y la vagina se vuelven más sensibles y pueden doler. Este dolor es producido en algunos casos, por una cistitis (inflamación de la vejiga) o una uretritis (inflamación de la uretra). Si estos cambios no son debidamente atendidos, la vida sexual se verá indudablemente comprometida.

Durante las relaciones sexuales, al presionar la pared anterior de la vagina, el pene puede irritar la uretra y la vejiga incrementando el malestar. Si el varón penetra desde adelante, la estimulación de la vejiga será menor. Por esto es que es importante que la pareja pruebe diferentes posturas, de forma tal de encontrar la más cómoda para evitar el dolor.

También beber mucho líquido, no contener por largo tiempo las ganas de orinar y hacerlo antes de la relación, van a colaborar para solucionar este trastorno. Otro problema posible se relaciona con la atrofia de la pared vaginal, que la vuelve más vulnerable a las infecciones.

Hasta la menopausia, la vagina cuenta con un medio ácido que garantiza un menor riesgo de contaminación. Al disminuir el nivel estrogénico, el flujo pierde su acidez y pueden aparecer ardor, picazón e infecciones tales como vaginitis. La vaginitis produce un aumento del flujo que puede adquirir un olor desagradable y hacer dolorosa la penetración.

Menopausia y Sexualidad


Mantenerse sexualmente activa. El ser activa sexualmente puede ayudar a minimizar algunos de los cambios vaginales de la menopausia. La producción de estrógenos aumenta con una actividad sexual frecuente.
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