Los adolescentes y el sexo


El sexo en una etapa en donde se producen grandes cambios, dudas, preguntas, torbellino sexual, revolución hormonal. Una época de tránsito hacia la independencia de la vida adulta.

La adolescencia no es otra cosa que la época en donde se produce el tránsito que debería experimentar toda persona sana que la lleva desde la “dependencia” de la niñez, a la “independencia” de la edad adulta, de una vida determinada por los padres y los mayores a una vida autodeterminada.

La adolescencia “no es un problema en sí mismo”, sino que se vuelve problema cuando los muchachos y muchachas comienzan a enfrentar con actitud contestataria a sus mayores, y cuando estos sienten que pierden el manejo de las riendas que les permitían controlarlos de forma adecuada.

O sea que, esa llamada “brecha generacional” entre los adolescentes y los mayores se pretende explicar y manejar sólo desde uno de los polos en conflicto, desde el de los jóvenes. Pero también el adulto experimenta cambios e inquietudes frente a la adolescencia.

Incipiente sexualidad


Para muchos padres y madres que no han hablado de sexualidad con sus hijos durante la niñez, se encuentran en la adolescencia muchas veces como obligados a hacerlo, porque tal vez la situación, la edad o quizás porque generalmente antes se esperaba a esta edad para hablarles y caen en un estado de ansiedad y angustia debido a que no saben cómo hacerlo.

En estos casos, por lo general, el adolescente suele percibir la ansiedad de sus padres y los ven que están raros y algo presienten. Hasta incluso suelen prepararse para recibir al padre y a la madre. Cuando por fin alguno de ellos dos se anima, por ejemplo, a decirle “Quiero hablar contigo sobre un asunto”, el adolescente ya está preparado y dice algo como: “¿Hice algo malo?”, “no, no, dice el padre, es sobre este tema de sexo”.

No nos extrañe que el adolescente ya tenga alguna respuesta ingeniosa preparada y le diga: “sí, decime, ¿qué queréis saber?”. Con esta respuesta el padre reconoce su derrota y tal vez renuncie a seguir adelante. No debemos olvidarnos que la mayoría de los padres no se enteraron de las cuestiones sexuales por sus propios padres. Si se hablaba sobre sexualidad, se hacía de un modo formal y bastante torpe, de una sola vez, en vez de tomarlo como un tema natural de discusión durante la niñez de los hijos.

¿Qué es recomendable hacer?


Lo ideal es que los padres se esfuercen por informarse ellos mismos e informar a sus hijos sobre lo bueno y también los riesgos de la sexualidad a esta edad.

Es importante que los encaren siendo sinceros, diciéndoles que a ellos mismos les es difícil hablar de este tema (si lo es), que les cuesta pero que quieren hacerlo. Tal vez pueden trasmitirles que cuando ellos mismos tenían su edad (la de los adolescentes) nunca hablaron de sexualidad en su familia y por eso les cuesta, sin embargo sí lo hicieron también se les puede decir que sus padres eran realmente abiertos para hablar de este tema pero que les es diferente al tratarse ahora de sus propios hijos. Esto ayuda al chico o a la chica a sentir que el problema está en el adulto y crea menos resistencia hacia el tema.

Es importante no inmiscuirse en su intimidad, insistiendo en que les cuenten sus experiencias (ya sea si han tenido novio, novia, aminovio/a o relaciones sexuales) pero sí allanar su camino en la medida que puedan.

Puede ser una buena ayuda comentar con ellos libros, películas, escenas, recuerdos y experiencias de gente conocida. Estas instancias suelen operar como excusa para romper el hielo y a partir de allí mostrar apertura y disponibilidad en relación con la temática, permitiendo así que ellos “usen” nuestros comentarios de la forma que quieran: sin sentirse forzados y sin sentirse ajenos.

Sexualidad libre no significa "está todo bien”


Es falso creer que tener una sexualidad libre significa que todo está bien, a cualquier edad, en cualquier momento y con cualquier persona.

Estos son los límites que se deberían conversar con los hijos, ya que todo aquello que no puedan hablar con sus propios padres, lo harán con otros, obtendrán la información que sientan necesaria de los compañeros por ejemplo. No hay recetas generales para dar a los adolescentes, pero sí conviene recordar que:


  • Los adolescentes tienen su propia sexualidad y esto no es ni positivo ni negativo, simplemente es así.
  • En la sexualidad adolescente hay dos aspectos importantes: el del placer y el de la posible reproducción, y ambos deben ser considerados igualmente importantes y recibir cuidadosa atención.
  • Sentir deseos no significa buscar satisfacción inmediata. En otros órdenes de la vida no funcionamos así, no hay que creer que en el aspecto sexual la inmediata satisfacción es imperiosa e inevitable.
  • Varones y mujeres tienen una sexualidad diferente: mientras los muchachos buscan generalmente una experiencia y pueden fácilmente obtener una satisfacción no necesariamente vinculada a la pareja, las chicas en cambio buscan experiencias mucho más completas, en las que sí cuenta la relación de pareja y en las que la ternura y el amor juegan un papel clave.
  • Debe quedar claro, entonces, que es deseable elegir el momento, el  lugar y la compañía para compartir estas sensaciones e inquietudes, sin sentirse ni forzados ni impedidos.
  • Que no siempre el momento del grupo es el momento de cada uno en particular: es necesario tener la suficiente fortaleza como para saber hacer lo que se puede y quiere cuando se está preparada para ello.


El ejercicio de la sexualidad puede resultar una experiencia enriquecedora o una muy frustraste, una experiencia que nos acerque a nosotros mismos y a nuestra pareja o una que nos distancie y nos haga sentir solos.

No deberíamos dejar solos y solas a los hijos por no animarse a enfrentarse a las diferencias, por temor a sus preguntas o por lo distinta que haya sido la experiencia propia. Tanto padres como jóvenes deben intentar informarse de lo que no se sabe, reflexionar acerca de las vivencias personales y disponerse a aceptar que quizás hoy la propia concepción de la sexualidad ya no es válida.

Hablemos de riesgos, límites y las dificultades, pero también habilitémoslos a que se desarrollen como varones y mujeres libres.
spacer