¿Qué es una fisura anal?


Una fisura de año es un desgarro, brecha o solución de continuidad producida en el epitelio que recubre la porción terminal del canal anal.

Una vez producida de forma aguda, la solución de continuidad muestra tendencia a convertirse en una ulceración crónica de forma triangular, con una base exterior, un vértice interior y unos bordes y fondo endurecidos por el desarrollo de una reacción fibrosa.

Al llegar a este punto de su evolución la fisura aguda o desgarro inicial del epitelio de la mucosa, se ha convertido en una fisura crónica. La fisura se localiza predominantemente en la línea media posterior del canal anal.

Si se examina el ano del paciente estando éste en la llamada posición genupectoral (apoyado sobre las rodillas y codos o sobre las rodillas y pecho, en la mesa de exploración) y se compara la circunferencia anal con la esfera de un reloj, la fisura se encuentra habitualmente en el punto correspondiente a las 12 horas, asentada sobre la masa muscular del esfínter interno del ano.

En la mujer, un 10% de las fisuras asientan en la línea media anterior, correspondiente a las 6 horas de la esfera. La fisura del ano se asocia, con alguna frecuencia, con la presencia de hemorroides.
Los síntomas de la fisura anal son dolor durante e inmediatamente después de la defecación, leve hemorragia tras la deposición, prurito y una ligera descarga mucosa en la ropa interior.

Una fisura crónica, definitivamente establecida como tal, se acompaña de las siguientes alteraciones secundarias:

  1. Edema con gran engrosamiento de la piel en el extremo inferior de la fisura, formando a modo de un pólipo, conocido como "pólipo centinela", que "avisa" de la presencia de la fisura, que en una primera inspección puede pasar desapercibida.
  2. Inflamación con hipertrofia de la papila anal (papilitis) que se corresponde con la línea del canal anal en la que asienta la fisura.
  3. Endurecimiento por fibrosis de los bordes o paredes que limitan la ulcera crónica que es la fisura.
  4. Espasmo del esfínter anal interno.


El mecanismo de producción de la fisura de ano parece iniciarse con la provocación de una brecha o solución de continuidad en el epitelio anal, debido a la acción traumática de una masa de heces relativamente voluminosa, seca y dura, en un individuo con estreñimiento.

Las fisuras crónicas anales


Las fisuras crónicas también pueden ser secundarias a otras enfernedades intestinales como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn y el SIDA. En estos casos las fisuras están en localizaciones no habituales (fisuras ectópicas) y pueden ser múltiples.

Un tacto anorrectal cuidadoso (con el guante muy lubrificado con un gel anestésico) podrá detectar un fuerte espasmo esfinteriano: aunque en algunos pacientes no es posible realizarlo por el dolor que provoca.

El tratamiento de las fisuras agudas comenzará siendo conservador, con medidas que procuren ablandar la consistencia de las heces (como el Metamucil), baños de asiento con agua jabonosa y templada de 2 a 3 veces al día y la aplicación en el canal anal de un gel anestésico antes y después de la defecación. El 50% de las fisuras agudas curan, en el transcurso aproximado de un mes, con estas medidas terapéuticas.

En la fisura crónica el tratamiento ha de ser quirúrgico: la sección lateral del esfínter interno o esfinterotomía lateral es el procedimiento más recomendado, ya que rompe el círculo vicioso dolor-espasmo-estreñimiento-desgarro.
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